El estudio permitió identificar las mejores prácticas y modelos más eficientes para aprovechar la infraestructura existente, así como para facilitar el acceso a redes de transporte como la fibra óptica, respondiendo a un contexto de cambio acelerado en el sector TIC, marcado por el crecimiento del tráfico de datos, la expansión del 5G, la necesidad de cerrar brechas digitales y la aparición de nuevos modelos de negocio.
Algunas de las conclusiones más relevantes son:
La compartición es esencial pero aún limitada. En Colombia, más del 70% de las torres móviles están en manos de empresas independientes, pero la compartición entre operadores aún es baja (en promedio, 1.5 operadores por estación base), especialmente fuera de las grandes ciudades. La compartición no solo reduce significativamente los costos operativos y de capital, sino que también permite ampliar la cobertura y mejorar la calidad del servicio, especialmente en zonas rurales o de difícil acceso. Además, optimiza el uso de recursos tecnológicos y físicos, evitando la duplicación de redes y promoviendo un despliegue más sostenible. Fortalecer esta práctica es clave para lograr una conectividad más eficiente, inclusiva y resiliente en el país.
Las redes de fibra óptica son una oportunidad estratégica poco aprovechada. Existe infraestructura de fibra instalada en vías y sistemas de transporte que puede ser utilizada para mejorar la conectividad, siempre que se generen las condiciones para su acceso transparente y competitivo, permitiendo un uso eficiente por parte de los operadores, al tiempo que se generan beneficios tanto para los usuarios como para los concesionarios que administran estas redes.
El entorno regulatorio es favorable. La CRC ha establecido reglas que permiten y fomentan la compartición, como la Resolución 7120 de 2023, que revisó las condiciones de acceso a infraestructura de otros sectores para lograr un mayor equilibrio entre el sector eléctrico y el de telecomunicaciones. Adicionalmente, se han impulsado modelos innovadores como las redes neutras de fibra óptica, que permiten el acceso abierto a operadores y fomentan una mayor cobertura de banda ancha fija y de alta velocidad, como lo evidencian los casos de Boyacá y Medellín. El estudio concluye que la regulación existente no representa una barrera para el desarrollo de esquemas de compartición, pero sí requiere una mayor apropiación por parte de los actores del sector, así como una implementación más activa para materializar sus beneficios en todo el territorio nacional.
Persisten desafíos para el despliegue en zonas rurales. A pesar de los avances en el despliegue de infraestructura, factores como el acceso a energía eléctrica, la conectividad vial, el diálogo con comunidades y los costos logísticos siguen siendo barreras para llevar redes a las regiones más apartadas del país. Reducir la brecha digital en las zonas rurales exige una combinación de estrategias que incluyen el despliegue de infraestructura compartida, la articulación entre actores públicos y privados, y procesos de sensibilización que promuevan la apropiación digital. Superar estos retos es clave para garantizar una transformación digital equitativa en todo el país.
Las tendencias globales apuntan a modelos más eficientes. La industria tiende hacia la especialización de proveedores de infraestructura y la diversificación de servicios tipo “as-a-service,” que permiten a los operadores escalar sin necesidad de invertir en redes propias.
Como resultado del análisis y de acuerdo con estas conclusiones, la CRC propone un conjunto de acciones estratégicas en tres niveles:
- En el corto plazo, desarrollar y publicar un mapa interactivo con información consolidada sobre infraestructura pasiva en el país, que facilite la planificación por parte de los proveedores de redes y servicios de telecomunicaciones para ampliar su capacidad y cobertura. Al tener acceso a esta información, los operadores podrán identificar oportunidades para la compartición de infraestructura, reduciendo costos y tiempos de despliegue.
- En el mediano plazo, llevar a cabo campañas de sensibilización y capacitación dirigidas a autoridades municipales y departamentales, así como a otros actores relevantes, para fomentar una mayor comprensión de la importancia de eliminar barreras al despliegue de infraestructura. Estas actividades contribuirán a una mejor coordinación entre los diferentes actores, facilitando la implementación de proyectos de conectividad y mejorando la eficiencia en el uso de recursos.
- En el largo plazo, se plantea un esquema de seguimiento que facilite la identificación de necesidades de los pequeños operadores para ajustar y mejorar continuamente las estrategias de despliegue y compartición de infraestructura. Esto garantizará que las acciones adoptadas sean sostenibles en el tiempo y que se maximicen los beneficios para el mercado y los usuarios finales.
“Desde la CRC reafirmamos nuestro compromiso con una regulación moderna, ágil y basada en evidencia, que responda a los retos de un entorno tecnológico en constante evolución. Este estudio nos permite avanzar hacia una conectividad más eficiente, sostenible y equitativa, donde optimizar la infraestructura existente y la promover esquemas de compartición son herramientas clave para cerrar la brecha digital y fortalecer la competencia. Seguiremos impulsando condiciones que favorezcan la inversión, promuevan la innovación y garanticen que todos los colombianos, sin importar su ubicación, tengan acceso a servicios de telecomunicaciones de calidad.” Expresó Claudia Ximena Bustamante. Comisionada y Directora Ejecutiva de la CRC.