En buena parte del territorio colombiano, llevar conectividad no se resuelve únicamente instalando más torres o extendiendo la fibra óptica. La geografía y los costos hacen que el despliegue de infraestructura terrestre sea difícil o incluso inviable. En esos lugares, los satélites y otras plataformas aéreas pueden complementar las redes existentes para ofrecer internet, conectar sensores y dispositivos remotos y, cada vez más, enlazar directamente teléfonos celulares cuando no hay cobertura terrestre.
Para anticipar los efectos de esta transformación, la CRC publicó los dos primeros documentos del estudio “Análisis prospectivo de las redes no terrestres”, que examina cómo estas tecnologías podrían integrarse con las redes móviles y cambiar el ecosistema de conectividad colombiano hacia 2035.
Las redes no terrestres (NTN, por sus siglas en inglés) utilizan satélites y otras plataformas ubicadas fuera de la infraestructura terrestre para prestar servicios de comunicaciones. Su valor no está en reemplazar las redes existentes, sino en complementarlas donde su cobertura es insuficiente, difícil de desplegar o vulnerable ante una emergencia.
Conectividad donde la red terrestre no es suficiente
En Colombia, el mayor potencial de estas redes está en las zonas rurales, apartadas o de difícil acceso. También pueden fortalecer la continuidad de las comunicaciones durante emergencias, habilitar soluciones para sectores productivos y abrir nuevas alianzas entre operadores móviles, empresas satelitales y fabricantes de dispositivos.
El estudio identifica cinco asuntos que serán determinantes para que el país pueda aprovechar estas tecnologías en el país:
- La ampliación de la cobertura en territorios donde las redes terrestres son insuficientes.
- La calidad de los servicios y la protección de los usuarios.
- La disponibilidad y adopción de dispositivos compatibles.
- El uso eficiente y coordinado del espectro.
- La competencia y los nuevos modelos de prestación de servicios.
Estas oportunidades no se materializarán por sí solas. La integración de satélites y redes móviles exigirá preparar decisiones técnicas, regulatorias y de mercado para que una mayor cobertura también se traduzca en servicios de calidad, más competencia y garantías efectivas para los usuarios.
La conectividad satelital cambia de escala
La conectividad satelital está dejando de concentrarse en servicios especializados para integrarse progresivamente con las redes móviles de uso cotidiano. Los satélites pueden complementar la cobertura de los operadores, conectarse directamente con teléfonos celulares y llevar servicios a lugares donde desplegar torres o fibra no resulta viable.
La transformación ya comenzó. En distintos países, operadores móviles y empresas satelitales están formando alianzas, probando conexiones directas con celulares y desarrollando servicios para sensores y dispositivos ubicados en zonas remotas.
Según el estudio, América Latina representa cerca del 8 % de este mercado mundial. El desafío para Colombia no consiste simplemente en participar en un negocio que crece. Consiste en convertir esa evolución tecnológica en más cobertura rural, comunicaciones más resilientes ante emergencias y nuevas oportunidades para las actividades productivas, mientras el mercado y sus reglas todavía se están configurando.
Preparar escenarios, no adivinar el futuro
El estudio se desarrolla en tres etapas. La primera construyó una línea base sobre el funcionamiento de las redes no terrestres, los servicios que pueden prestar, los actores que participan en el mercado y las experiencias regulatorias internacionales.
La segunda avanzó del diagnóstico hacia la prospectiva. Mediante consultas a expertos, la CRC:
- Analizó 31 variables relacionadas con el desarrollo de estas redes.
- Identificó los factores con mayor capacidad para transformar el ecosistema colombiano.
- Estudió la influencia de los principales actores y sus posibles coincidencias o tensiones.
- Formuló hipótesis sobre cobertura, adopción de servicios, gestión del espectro y evolución del mercado.
A partir de estos resultados, la tercera etapa construirá distintos escenarios hacia 2035 y formulará líneas de acción y recomendaciones para Colombia.
El propósito no es predecir un único futuro ni asumir una trayectoria tecnológica inevitable. Es preparar al país para distintos escenarios y evitar que las decisiones comiencen cuando la transformación ya se haya consolidado.
Evidencia para decidir a tiempo
La publicación del estudio no crea nuevas reglas ni anticipa una decisión regulatoria. Construye la base técnica y prospectiva que permitirá evaluar, con anticipación, los desafíos relacionados con competencia, calidad, interoperabilidad y protección de los usuarios.
También entrega información para que autoridades, operadores, empresas satelitales, fabricantes, academia, gremios y entidades territoriales preparen sus decisiones y contribuyan a una visión de país.
“Sabemos que los satélites ya están complementando las redes móviles. La pregunta que surge es cómo queremos que ocurra en Colombia. Nosotros queremos que esa integración lleve cobertura donde hoy no existe, ofrezca un servicio confiable y amplíe las opciones de los usuarios. También que se evite que la innovación termine creando nuevas barreras para competir. Para eso es este estudio. Nos permite anticipar las decisiones que el país necesita y, además, llegar con una posición clara a la conversación regional sobre reglas armonizables”, afirmó Felipe Augusto Díaz Suaza, director ejecutivo de la CRC.
Consulta sectorial abierta hasta el 2 de octubre
La CRC abrió la tercera ronda de consulta a expertos para valorar las hipótesis formuladas y avanzar en la construcción de los escenarios hacia 2035.
Los aportes que se reciban alimentarán el tercer y último documento del estudio, que contendrá las líneas de acción y recomendaciones para el desarrollo de las redes no terrestres en Colombia.
Académicos, investigadores, operadores de telecomunicaciones, proveedores satelitales, fabricantes, autoridades, gremios y demás expertos interesados podrán participar hasta el 2 de octubre de 2026 a través del correo estudiontn@crcom.gov.co.
Consulte los documentos del estudio: