Una empresa que necesita probar una tecnología no enfrenta necesariamente el mismo problema que otra que requiere apartarse temporalmente de una regla. Tampoco una iniciativa que solo necesita orientación debería recorrer el mismo camino que un proyecto experimental de mayor riesgo.
Con esa premisa, la Comisión de Regulación de Comunicaciones publicó para comentarios el documento “Hacia un nuevo marco de innovación regulatoria”, con el que propone ampliar las alternativas disponibles para acompañar proyectos innovadores en el sector de comunicaciones.
Así, el sandbox regulatorio sigue siendo una herramienta importante, pero no toda innovación necesita un sandbox.
Tres rutas, una respuesta proporcional
La propuesta diferencia tres tipos de respuesta:
- Sandboxes regulatorios: para las pruebas que solo pueden hacerse si la CRC flexibiliza temporalmente algunas de sus reglas. Es la ruta que ya existe y se mantendría para esos casos, con salvaguardas y seguimiento acordes con el nivel de riesgo de cada prueba.
- Mecanismos de experimentación: para validar una tecnología, probar una forma de implementación o generar evidencia sin apartarse de las reglas vigentes.
- Otras rutas de atención: para iniciativas cuya necesidad se resuelve con orientación, con la articulación con otras entidades, con la remoción de una barrera o con la inclusión del asunto en la agenda regulatoria de la CRC.
La respuesta dependería del propósito, la incertidumbre y el nivel de riesgo de cada iniciativa, no de una fórmula única. Así, la flexibilización regulatoria quedaría reservada para las pruebas que realmente la requieran, y las demás podrían avanzar por rutas más ágiles, sin disminuir las salvaguardas ni la protección de los usuarios.
De un instrumento a una política de innovación regulatoria
La CRC fue pionera en la región con la creación, en 2020, del Sandbox Regulatorio para servicios de comunicaciones. Desde 2021 se han recibido 31 propuestas en sus dos cohortes y se han autorizado tres proyectos experimentales.
Esa experiencia, sumada a otras pruebas tecnológicas y ejercicios de generación de evidencia desarrollados sin necesidad de flexibilizar la regulación, permitió identificar que los proyectos innovadores pueden requerir respuestas distintas.
“Durante varios años, la conversación sobre innovación regulatoria giró alrededor del sandbox. Fue un paso importante y seguirá siendo una herramienta necesaria, pero hoy podemos ir más lejos. Queremos que una buena idea no se frene porque no encaja en un único mecanismo: si necesita flexibilización, habrá sandbox; si puede probarse bajo las reglas vigentes, debemos facilitar esa experimentación; y si lo que necesita es orientación o remover una barrera, el regulador tiene que saber responder. El objetivo es construir una CRC que no llegue después de la innovación, sino que la entienda a tiempo, aprenda de ella y convierta ese aprendizaje en mejores decisiones para el país”, afirmó Felipe Augusto Díaz Suaza, director ejecutivo de la CRC.
La propuesta también busca que la experimentación produzca conocimiento útil para las decisiones regulatorias posteriores. No se trata únicamente de permitir pruebas, sino de aprender de ellas de manera sistemática.
Comentarios hasta el 16 de octubre
El documento formula 24 preguntas organizadas en siete bloques, entre ellos los mecanismos propuestos; los riesgos, salvaguardas e indicadores, y Simplemente CRC como puerta de entrada.
Los interesados podrán enviar sus comentarios hasta el 16 de octubre de 2026 al correo sandboxconvergente@crcom.gov.co.